Generalidades

Haciendas (Tierra de leyendas y gran belleza)

Edward Alfaro. GUANACASTE NOTICIAS. El  sabanero (hombre ejemplar que trabajó toda su vida en las haciendas) y las cocineras de la provincia le dieron honor y grandeza a Guanacaste y Costa Rica. Ellos, más queM una leyenda, son una realidad de nuestro glorioso pasado.
En tiempos coloniales a partir de 1663,  la ganadería en las haciendas (llanura de muy grande extensión) fue la principal actividad económica de los guanacastecos. Los hombres dueños de las haciendas acumularon grandes fortunas y ejercieron en muchas ocasiones poder político.

En la Hacienda Santa Rosa, una de las haciendas más grandes y antiguas del país, la figura del sabanero guarda muchos recuerdos e historias que llenan de identidad y valor a las nuevas generaciones de guanacastecos.
El sabanero fue un peón de hacienda que trabajó alejado de su grupo familiar. Todos los días, el sabanero se levantaba a trabajar muy temprano. A las 2:00 a.m. arreaba al ganado para que durmiera junto y así evitara el ataque de un animal salvaje.

Los corrales de piedra que aún permanecen en Santa Rosa fueron construidos en 1700. En el centro del corral y en otras haciendas de Guanacaste, todavía existe un tronco de árbol de madero negro en forma de cachos, llamado “bramadero”. Este sirve para amarrar y curar al ganado.

Las famosas “vaqueadas”  se realizaban en  diciembre. En las haciendas, se curaba y marcaba al ganado y a las yeguas. Si por cualquier razón, alguna res se perdía de la manada, guindaban un zopilote muerto de un árbol y le dejaban caer la sangre del animal al sabanero como castigo. Esto se conoció como el castigo de la “zopilota”.
Los sabaneros, aún viven, son hombres que tienen edades entre los 70 y 90 años.

 

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