Tradiciones

El baile de los Promesanos (Parte 2)

Roberto Cabrera Padilla. El baile de los indios promesanos, que acompaña al Aparecido en procesiones, misas y demás rituales, es realmente reciente. Lo hubiera mencionado Phillip Calvert en 1910 si hubiera existido.

Este baile lo realizan vecinos de la ciudad de Santa Cruz y algunos otros grupos que han surgido en poblados de algunos de los distritos del cantón, como Guaitil de Diriá o Socorro de Cuajiniquil. Los que vienen de poblados como el de Socorro son más originales en sus gestos, cantos y contrapasos de esencia campesina, que los más conocidos grupos que se han formado a nivel urbano en Santa Cruz, mucho más «típicos» y folclorizados.

El baile representa a indígenas de la región que llegan ante el Cristo para venerarlo y pagar tributo o diezmos, como en la colonia con la explotación al indio a través del sistema de encomienda o en el período precolombino cuando, a nivel de cacicazgos, las comunidades campesinas estaban sujetas al sistema tributario impuesto por unidades mayores que ejercían dominio de los pochteca como traficantes aztecas [—sic por mexica—] encargados de colectar el oro a lo largo del istmo, donde había mercados y adoratorios que jalonaban esa ruta del oro.

Los bailadores  promesanos de la ciudad de Santa Cruz, usan trajes y adornos que se asemejan al atuendo de los romeristas esquipuleños en Guatemala. Los que llegan de otros poblados como los de Guaitil, utilizan un vestuario más folclorizante en su afán de parecer indios «de antes», con plumas y taparrabos. Los devotos de Socorro usan su ropa de domingo campesina y son todo menos bufos. En cualquier versión, los personajes del baile incluye a la pareja. Los

Viejos o ancianos. Le siguen los Capitanes o jefes de tribu o cacicazgo. Luego vienen los más jóvenes y niños que les llaman los cumiches, en un total de doce a catorce bailadores. Los movimientos de la coreografía de esta danza son simples y se realizan en parejas que avanzan y retroceden. Regularmente se acompaña con música de marimba y la música y el canto es fundamentalmente el alabado al Cristo de Esquipulas en su versión antigua guatemalteca. Los hombres marcan el paso con golpes del bastón que portan y las mujeres lo hacen con una jícara que sostienen en ambas manos. Esta danza tiene algo de influencia mesoamericana así

81 como de liturgia española. Todos los bailadores se cubren el rostro con velos: el significado de esto no lo pueden detectar los mismos promesanos; se supone —según la opinión de los religiosos actuales— que estos indios tienen vergüenza de presentarse ante el Cristo descubiertos, por los pecados cometidos. Los responsables del baile no tienen una explicación unánime en este sentido. A pesar de lo reciente de esta tradición, hay algunos aspectos relacionados con el origen y significado de esta gestualidad y mentalidad popular, que requieren un estudio particular. Esta danza junto con el baile de La Yegüita en las festividades de la Virgen de Guadalupe en Nicoya, son las únicas que pueden encontrarse en la región dentro de las culturas populares de tradición mestiza. (En: Santa Cruz, Guanacaste; una aproximación a la historia y la cultura popular. Ediciones Guayacán, 1989; pp. 128-129.82)

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