Guanacastequidad

Francisco Vargas Vargas

Miguel Fajardo Corea. Obra Perspectivas Muralísticas sobre la Historia de Liberia. Coope Ande. GUANACASTE NOTICIAS.

El Dr. Francisco Vargas Vargas (1909-1995), guanacasteco,  y su “Grito de Llano Grande” (1937), junto con los cinco mil jinetes, reivindican sus luchas desde la provincia de Guanacaste.

Francisco Vargas Vargas es el gestor de una nueva actitud. Su legado histórico se encuentra en los llanos “que dan libertad para opinar”. Siempre se mostró preocupado por la conciencia cívica de su pueblo; su causa fue de convicciones y en su capricho hipocrático expresó: “No dejar morir a ningún guanacasteco”.

Su compromiso se convirtió en una máxima de acción: “Medicina sin contenido moral no es medicina”. Su denodada lucha se convirtió en una fervorosa defensa de la dignidad humana, para que no siguieran mirando a Guanacaste “como una bestia de carga apta para tributar”.

No cabe ninguna duda de que el Dr. Vargas libró sus batallas, inmerso en un horizonte sombrío: pobreza, abandono, aislamiento, latifundio, enfermedades, ignorancia y vicios; y combatió el triángulo fatídico: trabajo, taquilla y tumba. También, soportó agresiones físicas y persecución.

La Confraternidad Guanacasteca fue su espacio de lucha política. Llegó a la Asamblea Legislativa en 1938; asimismo, integró la Asamblea Constituyente en 1949.

El “¡Viva Vargas!” es un grito de fe y cambio; un reto, cuyo eco seguirá repitiendo la historia, cuando cinco mil humildes mujeres y hombres guanacastecos, realizaron, con enorme convicción, la maravillosa marcha, tanto a pie, como a caballo y en carreta.

Francisco Vargas Vargas estudió en la Universidad de París, entre 1929 y 1934. Regresó graduado como médico y cirujano. Su vocación profesional debe emularse. Su sólida formación humanista le permitió ser el abanderado de una cruzada cívica, producto de su indignación contra el abandono en que se encontraba Guanacaste en los años treinta.

 

El pensamiento de Vargas Vargas afirma un símbolo de lealtad y acción en favor del ser humano, en contra de la pequeñez de sus adversarios. Luchó contra la cincha, la bajeza y el encarcelamiento. El oscuro panorama de Guanacaste en la década de los 1930, lo convirtió en un adalid para iniciar el progreso material, social y humano de la provincia.

El poder de convocatoria de Vargas Vargas no tiene parangón en la historia de Guanacaste. Cinco mil luchadores en Llano Grande significaron un respaldo contra la intolerancia y la injusticia, pues “El insulto y la calumnia son las armas de los cobardes y los incapaces”.

En 1974, el Dr. Vargas Vargas es declarado Hijo Ilustre de Guanacaste, y  el Colegio de Médicos y Cirujanos le confiere el grado de Apóstol de la Provincia en 1995.

La Asamblea Legislativa lo declara Benemérito de la Patria en el 2002.

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