Tradiciones

La Burra

GUANACASTE NOTICIAS. Fuentes orales coinciden con que esta nació en la Ciudad Blanca, otros que en Santa Cruz, lo cierto es que esta tiene no menos 40 años de celebrarse efusivamente.

 

Es importante considerar que La Burra no es la misma que menciona la canción El Burro ‘e Chilo compuesta por Héctor Zúñiga Rovira. Ambos animales cuentan con sus propias historias.

 

Durante muchos años hubo diferentes burras que se utilizaron para celebrar el día de La Burra, en ese tiempo, por lo general se celebró en el último día de las Fiestas Cívicas.

 

La Burra era preparada para recorrer las calles de Liberia. Sobre ella se colocaba una silla de montar, aperos y vaquetas viejas, tarros, jarros y chunches viejos (al igual que en el presente).

 

Con tales atavíos, el animal era conducido por las principales cantinas y casas de personas conocidas de aquel entonces. Al llegar a determinado lugar, alguien  tocaba un clarín y entonces la persona salía a entregar licor o dinero para comprarlo. El que se negara  a darlo o se escondiera, era montarlo sobre aquel animal y luego era paseado por las calles, para que tuviera vergüenza por tacaño.

 

“Iniciaba a las nueve de la mañana con un buen grupo de sabaneros y caballistas. Uno de ellos llevaba el cacho para repartir los tragos. Otro era el encargado de tocar el clarín cada vez que estaban frente a la casa del contribuyente escogido. El recorrido terminaba en la plaza de toros”, asegura Mélida Obando Viales, miembro de la Asociación para la Cultura de Liberia.

 

“La Burra la prestaba don Luis Rivas que tenia crías de burro, más tarde se escogía la burra del santo que era la que andaba pidiendo por las calles y era la que se usaba el Domingo de Ramos para pasear al santo”, comentó don Juan de Dios Muñoz.

 

“Se pasaba por la Antigua Gobernación, detrás de La Burra iban los jinetes tomando lo que les iban dando, todo el recorrido era a caballo”, indicó el encargado de la Casa del Sabanero, Félix Grillo.

 

“En ese tiempo las cantinas famosas eran La Chaparrita, El Chunquin, La Banana y La norteña de los Abellán. También llegaban a las casas de señores de plata como don Elías Baldioceda y don Francisco Gutiérrez, ellos ya estaban preparados con la botella en la mano”, comentó don Juan Muñoz.

 

El recorrido terminaba en la plaza de toros, todo el licor era entregado a los montadores para que se “calentaran” con algunos tragos antes de la monta, pues esta iniciaba a las tres en punto de la tarde.

 

 

¡Qué vida la del Burro ‘e Chilo!

Como lo dice su nombre, el Burro ‘e Chilo pertenecía al señor Cecilio “Chilo” Castrillo Vásquez. Este lo mantenía en un solar de su propiedad en Barrio Condega (cerca de las actuales bombas de gasolina).

 

Hoy a sus 85 años, Doña Danelia Castrillo -hija de don Chilo- recuerda que el burro  “era pequeñito, de pelito canoso, de bonita apariencia. Yo llegaba y le sobaba la trompita y el entonces me chupaba las manos. Yo tenía 15 años cuando eso.”

 

“Don Chilo tenía a ese burro como padrote para sacar crías, y es que solo vivía encaramado en las yeguas, esto mi tío lo veía y le daba gracia y hasta envidia de ver la vida de ese burro”,  comentó don Juan Muñoz Rovira.

 

Fue así como el tío de don Juan, Héctor Zúñiga Rovira, compuso la canción del Burro ‘e Chilo.

 

Don Héctor vivió en frente de la casa de Don Chilo y hasta una vez sacó crías del burro. “En aquellos tiempos él (Don Chilo) cobraba quinientos pesos por el salto del burro y salían muletos o el híbrido que era el resultado del cruce entre el burro y la yegua”, dice don Juan. Al final el Burro ‘e Chilo después de tanta montadera de yegua, murió tranquilo sin más ilusión.  Dichosamente este año se vuelve a promocionar con bombos y platillos a la tradicional “Burra”.

 

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