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La Ermita del Señor de la Agonía

Miguel Fajardo Corea. Obra Perspectivas Muralísticas sobre la Historia de Liberia. Coope Ande. GUANACASTE NOTICIAS.

La Ermita del Señor de la Agonía (1865) es patrimonio histórico arquitectónico desde 1999.

En la puerta de ingreso a la ermita se puede leer la historia de Liberia, y  mediante ella se accede a la tranca por donde antiguamente entraba y salía el ganado. Este elemento evidencia un topo arquitectónico de vetusta existencia, que ha ido venciendo al tiempo, producto de su fortaleza física y de su ética reflexiva, y como reforzamiento de una espiritualidad viva, arraigada en los aleros de la fe, en la devoción de los rezos, en los oficios de las creencias más filiales y honestas, en la transparencia individual, sostenida por las columnatas que desvelan el sueño de los años.

Las puertas de acceso responden a fuerzas trinitarias de entradas o salidas.  Son señal inequívoca para recibir nuestro aire en dimensiones trípticas, con el propósito de salvaguardar el frescor natural de nuestro entorno.

La puerta principal ha sido un ícono en la retina artística del alma para fortificar el espíritu de la feligresía, o bien, de los innumerables visitantes a lo largo de su existencia.  El campanario guardó su espacio y escondió entre las nubes la claridad de su sonido, como una voz liberiana para conquistar la eternidad del sueño, el compás rítmico de la voz o la consigna a favor  de  los desheredados  y  la fe.

La Ermita es un corazón cultural irreemplazable.  Sus latidos emanan una energía sin fronteras, capaz de alcanzar los ideales más hermosos del corazón y avivar la fuente lluviosa del mejoramiento interpersonal, en aras de forjar la efervescencia de las oraciones filiales.

El templo se ha convertido en un espacio acogedor para albergar las expectativas del silencio que nos acerca a Dios, por medio de los signos emblemáticos de la razón y el pensamiento plural, sin dogmatismos que rebajen la condición humana.

Este santuario simboliza un sitio de luz y una dirección de convergencia para creer en la asertividad de la grandiosa figura crística, en sus nobles causas a favor del prójimo y de las acciones para el mejoramiento interior.

La Ermita, como es llamada popularmente, es una plegaria de bondad. Su poder de convocatoria es un secreto del espíritu que guardan sus columnas siemprevivas, en posición de aceptar los retos de la vida y su calidad certificada.

El templo al Señor de la Agonía es una referencia arquitectónica de la Ciudad Blanca.

Desde Liberia, la Ermita inspira respeto y aires de confianza dentro de sus paredes omniscientes, resguardadas por el tiempo y la fe; por la vida y la  entrega más solemne, desde la meditación y el ejercicio pleno de vida, desde la región del arcoíris.

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