Guanacastequidad

Retahilas

SOLTERITO

 

 

Que susto el que me llevé

con una novia que tenía,

se le metió que me quería

y que me casara con ella,

no es que no fuera bella

tampoco era tan bonita

pero a mí no se me quita

el susto del matrimonio,

se lo lleva a uno el demonio

una vez que está casado,

vivir bien trabajado

solo por un querer,

que duro debe de ser,

después de estar cansado

cumplirle a una mujer.”

 

EL GUANACASTECO

 

 

Como soy guanacasteco

el miedo no lo he conocido,

soy hijo de Chu Bellido

el que vivía en playa jocote,

que le decían proa de bote

y se ponía de tenderle la vaqueta,

pero con él no se meta

porque lo saco a patadas,

pues soy como la cuajada

que no aguanta que lo apriete,

soy bueno a los puñetes

y sabroso a las trompadas,

por si alguien tiene duda,

no le temo a la huesuda

ni le resbalo al machete,

y el que conmigo se mete

le va más feo que a un esqueleto

pues yo con nadie me meto

¡pero el que quiere,

ya está advertido.!

 

 

LA GORDURA

 

 

Un nutricionista decía,

mientras miraba mi cuerpo,

con una dieta muy fácil

yo bajaría de peso.

A mí no me diga eso

pues para las dietas soy sordo,

me siento feliz como soy

y no me aflige ser gordo.

La gordura no me asusta

tampoco me da calambre,

prefiero morir de gordo

que digan que morí de hambre.

Comer no lo es todo en la vida

pero hay que comer mientras se pueda,

de por sí uno no se hace rico

“y cuando se muere nada se lleva.”

 

 

EL QUERER

 

 

Quiero, querer, quería,

decía una mujer en la cama,

que el hombre que no ama

ha perdido la cordura

pues aparte de la ternura

que despierta una pasión,

es alivio al corazón,

y se comparte un momento

pues no son cosas

que se lleva el viento,

porque quedan los recuerdos

de un momento vivido,

que el que no ama ha perdido

por eso una amiga decía

después que la dejara el marido,

mejor es querer y después perder

que nunca haber querido.”

 

EL COYOL

 

 

Palma de blanco vino

que de su tallo destila

y como fino tequila

alucina el pensamiento

y aunque sea por un momento,

nuestras penas aniquila.

Un racimo hecho en pila,

cuelga de su palmito

tronco duro y rollizo

de hoja muy alargada,

donde está posesionada,

un delgadito espino,

cuchillo de corte fino

rebana por la orillita,

secreto que siempre evita

que su líquido esté alaste

y evitando ese desastre,

borrachera segurita.”

 

LA TRAICIÓN

 

 

Qué desgracia la mía

y el chile que me pasó,

le di posada a un vago

y la plata se me llevó,

usted diría que no es nada,

pues la plata se repone,

pero se llevó mi vieja,

la que cocinaba los frijoles.

Una vecina me dijo:

Yo le hago la comida

pero me falta en la noche,

quien haga lo que ella hacía.”

 

 

LA DECLARACIÓN

 

 

Hablarle a una mujer

no es cosa que me acobarde,

tampoco me tiembla el ruedo

como decía mi padre.

Siempre pensaba en eso

y no sabía qué hacer,

pues era de muy buen gusto

y celoso para escoger.

A una mujer en mi tierra

lo digo no por alarde,

le ofrecí mi corazón,

negrita para que lo guarde.

Me dijo: pa’ qué lo quiero

si ahorita no vale nada,

tiene una arritmia cardíaca,

y la venta está controlada.

No saben la decepción

y la vergüenza que me llevé,

¡creí haber dado todo

y me despreció esa mujer!

 

 

UN LANCECILLO

 

 

Como yo era tan necio,

una señora vecina

ya me había prohibido

el entrar en la cocina,

pero yo siempre lo hacía

aunque con gran disimulo,

la mordía en la nuca

y le metía el dedo en el ombligo

pero a ella le gustaba

porque no decía nada

pero yo me hacía de lado

por aquello de una patada.

Así fue transcurriendo

y el tiempo se pasó,

hasta que un día de tantos

el marido nos halló,

no les cuento cuál fue el susto

pues tampoco me recuerdo,

¡desperté donde Tino Bustos

de cabeza en un hormiguero!

 

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